Rutas y Parajes

La Real Fábrica del Conde de Aranda

La fundación de la Real Fábrica

(…) siendo el sitio cómodo con buenos minerales, tierras, barnices y leñas; abundante de gente para el trabajo e inclinada al comercio; de alfarerías, mulos para el transporte, aguas para las máquinas de metales; y el mar a distancia de 3 leguas con buena playa en medio de la costa de España (...)

(Real Cédula de Felipe V concediendo privilegios y exenciones a la Real Fábrica. Archivo Histórico Provincial de Castellón. 1729)



Dentro de los extensos territorios de la Casa de Aranda, l’Alcora presentaba una serie de condiciones que influyeron de manera decisiva en la decisión de D.Buenaventura, IX Conde de Aranda, de ubicar su manufactura en nuestra localidad: abundancia de materias primas (leñas, agua y arcillas), proximidad al mar y existencia de un destacado sector alfarero, lo cual suponía la existencia mano de obra especializada en algunas fases de la elaboración de cerámica (preparación de barros, torno, cocción…).
En octubre de 1726 comenzaron las obras de la nueva fábrica, que en el momento de iniciar la producción (1 de mayo de 1727) ocupaba una extensión de poco más de 1.800 m2, con naves de dos alturas distribuidas en torno a un patio central en el que había dos balsas para la depuración del barro. Se conserva aproximadamente el 40% del edificio fundacional, que se corresponde con la fábrica TILESA situada justo enfrente de este panel.

Las alfarerías anteriores a la Real Fábrica

La Real Fábrica se construyó en las afueras de la población, junto al convento de monjes franciscanos del que solo queda la iglesia. En la zona, conocida en la época como arrabal del Convento, existían al menos 11 alfarerías que se proveían de agua de un ramal de la acequia mayor, igual que hizo la manufactura del Conde de Aranda desde su fundación. A espaldas de la manufactura, en la partida de Vinyals, también se han documentado al menos otros 8 talleres alfareros en el siglo XVIII.
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